miércoles, 26 de agosto de 2015

Emboscada

La embajadora del planeta Leena había sufrido un ataque cerca del anillo exterior del sistema solar. Siete cazas estelares y dos acorazados de la clase Juggernaut habían caído en el ataque. Solamente dos cazas y la nave de la embajadora pudieron escapar del ataque y consiguieron llegar a Terra, aunque con graves daños. Las autoridades terranas investigaron el ataque sin resultados, ya que no encontraron nada en las coordenadas donde había sucedido, ni si quiera rastros de las nueve naves destruidas en el ataque. Los terranos culparon del ataque a la Orden Oscura, piratas espaciales que atacaban y saqueaban cualquier nave de origen extraterrano y que hacia unas semanas habían atacado un convoy cerca de esa zona. Sin embargo, cuando los pilotos supervivientes declararon, afirmaron que era imposible que hubieran sido ellos. Según su testimonio, las naves que les atacaron no eran como ninguna que ellos hubieran visto nunca, y el armamento que utilizaban les era totalmente desconocido. Tras dos semanas de espera y sin ningún rastro de los misteriosos atacantes, la Federación de Defensa Unificada inicio el traslado de la embajadora a su planeta. Para ello, se organizo una flota de diez cazas estelares Mk-32, cuatro acorazados Juggernaut y como nave capitana en la que viajaría la embajadora la Espectro Lunar, un prototipo de la nueva generación de naves estelares. Con un tamaño de mil metros de eslora, cuatro propulsores gravitatorios y un motor de antienergia, era la naves mas rápida construida en la historia. El viaje transcurrió con normalidad. Tras salir de Terra, viajaron a velocidad hiperluminica hasta el borde exterior del sistema leeniense. No podían viajar directamente hasta el planeta a velocidad hiperluminica debido a la proximidad de este a una singularidad que afectaba a los sistemas de navegación encargados de hacer los cálculos en los viajes hiperluminicos. Y entonces ocurrió. Poco tiempo después de salir de la velocidad hiperluminica, los cinco cazas posicionados como vanguardia fueron atacados y destruidos al instante. El resto de naves se posicionaron en formación de combate, pero aun no habían localizado a los atacantes. De repente, estaban rodeados por doce naves y se desato el caos. Los cuatro Juggernauts consiguieron derribar tres naves enemigas antes de ser destruidos también. Cuatro cazas mas cayeron sin casi poder hacer nada. Pero la Espectro Lunar, gracias a todo esto, se alejaba a gran velocidad. Nada podría igualar su velocidad, pero para asombro de la tripulación, las naves enemigas habían iniciado su persecución y se acercaban poco a poco. El ataque era intenso, y las defensas de la Espectro resistían con esfuerzo el fuego de estas armas desconocidas. La esperanza se perdía poco a poco con cada disparo que atravesaba las defensas e impactaba en el casco de la nave, y cuando alcanzaron uno de los motores, pensaron que todo estaba perdido. Entonces algo ocurrió, y las naves se detuvieron. Parecía como si todas ellas hubiesen perdido energía y ahora flotaban a la deriva en el espacio, salvo una que había sido destruida. Las comunicaciones se habían visto interrumpidas al inicio del ataque, pero en el momento que acabo la persecucion volvieron a estar operativas. Según un mensaje que recibieron, el ultimo caza había sobrevivido al ataque y persiguió a las naves mientras ellos seguían a la Espectro. Este piloto pudo identificar una nave diferente al resto, y pensó que podría ser su nave de mando. Con el armamento inutilizado, solo pudo hacer una cosa. Sobrecargo el motor de materia negra e impacto contra la nave, destruyéndose ambos al instante. Gracias a este acto de valor, no solo consiguió que la nave de la embajadoras sobreviviese, sino que la Federación podría estudiar las naves que habían quedado varadas. Pero no fue así. Tras llegar la Espectro Lunar a Leena, se descubrió que otra vez no solo habían desaparecido los restos de las naves, sino también las que aun estaban intactas. Volvían al punto inicial, sin nada sobre estos extraños atacantes, salvo una cosa. No eran invencibles.