domingo, 23 de agosto de 2015

Bala perdida

Mi primer recuerdo es el intenso calor y la brillante luz cegadora. Mi cuerpo fluía junto a todos mis hermanos como si fuéramos un solo ser. Todo era cálido y luminoso. Entonces caí en un recipiente, mi mente se separo del resto y ya solo podía oír mis propios pensamientos. Luego llego el frío, y mi cuerpo se enfrió, dejo de ser cálido, brillante y sin forma, y se transformo en algo duro y oscuro. El cambio fue demasiado intenso para mi, y perdí el sentido. Al volver en mi, me encontré con el resto de mis hermanos. Estábamos encerrados en un oscuro lugar, y todo ellos también se habían transformado al igual que yo. Pero había algo diferente en mi. Ellos no recordaban nada antes del cambio, habían cambiado tanto por fuera, como por dentro. Descubrí que en mi interior había quedado una parte de mi antiguo ser, una gota incandescente estaba encerrada en mi. Al principio esto no era un problema, pero poco a poco todos fueron percatándose de que no era como los demás. Todos ellos tenían la misma forma de ver el mundo y el mismo objetivo en la vida. Yo en cambio cuestionaba toda mi existencia. No aceptaba tan tácitamente como ellos la razón por la que estábamos aquí, y esto causo que al final acabara aislado de todos ellos. En ningún momento sentí odio hacia ellos por esto, si no pena. Habían olvidado que un día habían formado parte de un único ser ardiente. Pero a la vez sentía envidia de ellos. Podían vivir plácidamente sabiendo para que estaban allí. Yo en cambio, día tras día, ardía en mi interior una duda constante por saber que sentido tenia todo eso, y cual era mi papel. Pero todo eso dio igual, cuando llego el día. No pudimos hacer nada cuando, súbitamente, nos llevaron a algunos de nosotros de ese espacio oscuro que había sido todo nuestro mundo hasta entonces, a otro mucho mas pequeño. Nos apilaron uno encima de otro y nos encerraron otra vez. Pero había una diferencia. Al final de esta prisión, había una salida por la que entraba un rayo de luz. Yo me encontraba en la parte de abajo y por alguna razón, esa obertura hacia que me sintiera intranquilo. En cambio, los demás estaban extasiados, deseando que llegase su momento para salir por el y cumplir su destino. El tiempo pasaba, y mi intranquilidad aumentaba. Y tras lo que me pareció una eternidad, el momento llego. Algo me empujo hacia arriba, y uno de mis hermanos desapareció por la salida. Un instante después llego el ruido. Fue un estruendo ensordecedor, y otra vez volví a subir, haciendo que otro saliera hacia la luz. Esto continuo hasta que ya solo quedaba yo. No sabia que esperar tras el umbral, salvo que habría una gran explosión de ruido. Al fin salí y me encontré en un cilindro. Estaba caliente y una niebla intensa rodeaba todo a mi alrededor, pero pude ver que había luz al final del cilindro. Poco a poco la niebla se disipo y pude ver que había al final del túnel.

-Incompleto-